Comunicado de las: Milicias Insurgentes Ricardo Flores Magón

Al Pueblo de México, a los pueblos del Mundo:

No es nuestra intención desencadenar con este texto un complejo proceso para dar significado a las situaciones que condicionan nuestra vida social. Simplemente buscamos difundir nuestro pensamiento en torno a un tema cada vez más notorio y cada vez más desvirtuado por los medios de comunicación. Por ello hacemos referencia a las cosas tal como las vemos, pidiéndoles modestamente, la difusión del presente comunicado.

En México se vive una guerra, no declarada formalmente, pero que registra combates, muerte y destrucción a niveles suficientemente intensos como para aparecer en los titulares de la prensa, tanto nacional como extranjera. En este escenario, elementos aparentemente ajenos al conflicto inciden abiertamente y de manera parcial en los acontecimientos, cada vez con mayor notoriedad, a pesar de los eufemismos con los que los poderosos intentan justificar su desesperado afán por dominar a México.

Esta guerra a la que nos referimos, es una guerra en contra de la Soberanía Nacional, es decir, en contra del Pueblo de México, la cual busca someter a la población para ocupar el territorio bajo un régimen de explotación, para que los recursos acrecienten el capital privado de quienes promueven el terrorismo de Estado como maniobra bélica. En este escenario se enmarca la llamada “Estrategia de Seguridad Nacional”, esfuerzo transnacional para combatir a la delincuencia organizada. El descaro del Imperio Norteamericano al ejercer su mandato extraterritorialmente es tan conspicuo, que no es necesario profundizar para conocer las perniciosas intenciones de la Iniciativa Mérida, que son las mismas que asoman bajo el cinismo de la administración del presidente Obama al establecer nuevas bases militares gringas en Colombia.

Ante ello, lo que resulta importante destacar es la ejemplar lucha del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente en Guerrero, que nos muestra cómo se debe de enfrentar al paramilitarismo auspiciado por el gobierno en franca colusión con los sectores más retrógradas de la sociedad, es decir, con los empresarios de la industria del narcotráfico. La eliminación física del Comandante Insurgente Ramiro no desvanece en lo absoluto su espíritu libertario, solamente nos recuerda la necesidad de fijar los relevos en la lucha. Desde acá rendimos homenaje al compañero Ramiro: ¡presente!

“No hay lucha sin riesgo y nosotros vamos a estar siempre ahí, al menos yo nunca me voy a rajar, nuestra lucha es por los que menos tienen, por los pobres, por los obreros y campesinos, a ellos nunca los vamos a defraudar y va de por medio nuestra vida…”

Entrevista concedida por el Comandante Insurgente Ramiro del ERPI, en mayo del 2009

Para hacer frente a esta guerra que se padece en México, nosotros mujeres y hombres surgidos del pueblo, nos levantamos en armas hace más de diez años, conformando una organización político-militar clandestina de carácter irregular. Nunca exigimos garantías por parte de nuestros enemigos, ni para nosotros como combatientes ni para nuestras familias. No obstante, de manera unilateral hemos mantenido y mantendremos siempre el firme compromiso de no efectuar acciones en contra de la población civil.

Desde esta posición es que denunciamos la bestialidad con la que proceden sistemáticamente las fuerzas armadas del gobierno mexicano, violando permanentemente los más elementales derechos humanos. Situación que se agrava cotidianamente, basta mencionar cómo en los últimos días ha escalado la táctica gubernamental para aniquilar a miembros de la sociedad civil, como son los dolorosos casos de Miguel Ángel Pérez Cazales del Consejo de Pueblos de Morelos y de Mariano Abarca Roblero opositor a la destrucción de las mineras canadienses en Chiapas, además de la desaparición forzada de Virgilio Noél Mundo López adherente a la otra campaña, todos ellos participantes de movimientos sociales civiles y pacíficos. En nuestro humilde nombre, sirva la presente para rendir honor a la lucha de estos ejemplares hombres.

Lamentablemente cada vez quedan menos instancias donde estas denuncias sean atendidas, nosotros atribuimos esta situación a la deformación semántica del quehacer de los gobiernos, más que a la falta de mujeres y hombres honestos comprometidos con su trabajo para preservar lo mejor de nuestra sociedad y que por fortuna siguen siendo mayoría.

Tristemente en medio de este galimatías donde los golpes de Estado celebran “elecciones democráticas”, como en Honduras, también se lleva a cabo una estrategia de guerra que se presenta como más sutil, pero que es igualmente nociva, la llaman engañosamente “Cooperación para el Desarrollo”. Y es que desde la guerra fría los gobiernos de los países con mayores rentas en el mundo, es decir, los más ricos, buscan perpetuar su injerencia colonialista sobre los demás pueblos del mundo, “donando” recursos económicos a gobiernos corruptos y ‘vendiendo’ a los contribuyentes la idea de que están ayudando a superar la pobreza de los países que consideran “en vías de desarrollo”.

Para dar ejemplos de estos modernos caballos de Troya, basta mencionar las peripecias de la USAID como brazo diplomático del Pentágono, del IDRC canadiense como ariete para empresas mineras asesinas, o bien mencionar al Mashav israelí y sus representantes como Ely Karmon, que, bueno, no resultan tan diplomáticos ya que promocionan abiertamente la contratación de mercenarios. Están también el JICA, que es la agencia de cooperación japonesa, famosa por aplicarles el código Bushido a sus socios cooperantes (mendigantes), o la SNV y los impresentables discursos de la corona holandesa para favorecer a sus empresarios, como el caso donde el gobierno espurio de Calderón les entregara un millonario (300 millones de pesos) y controvertido contrato, nada más y nada menos que la cédula de identificación ciudadana.

Hablando de las fijaciones impúdicas de Calderón, viene a cuento mencionar también las maniobras de la AECI, agencia de colocación, perdón de cooperación española, la cual además de vender caros los desayunos de los campos de refugiados saharauis a la monarquía marroquí, suele extender las leyes de extranjería hasta Guinea Ecuatorial, ser socio inversionista de jugosos negocios en Mozambique, financiar a los amigos/soldados de Ruanda en el conflicto congoleño, o servir como agente de relaciones públicas para ‘lubricar’ los negocios de numerosas empresas españolas, entre otros milagritos.

En fin, la lista es larga, son incontables los casos en donde el “lado amable” de los gobiernos poderosos fija agendas políticas, condiciona políticas nacionales y corrompe poderes públicos para expoliar nuestros territorios. Aunque también hay que mencionar aquí, la cada vez más notoria proximidad a este tipo de conductas por parte de los representantes de las agencias multilaterales de la Organización de las Naciones Unidas.

En México, el representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) suele difundir en la prensa sus reflexiones, donde promueve los notables objetivos de la institución que representa, pero de vez en cuando opina también sobre los “asuntos internos de la política doméstica”, resaltando la pertinencia de gravar con impuestos a los alimentos y medicinas en México, por ejemplo. Evidentemente no tenemos elementos para dudar de la honorabilidad del personaje en cuestión, aunque lo cierto es que tenemos dudas sobre las acciones que se realizan sobre el terreno.

En Chiapas, la estrategia contrainsurgente se agrava (como en todo el país), pero con elementos singulares, como es el caso de suplantar una comunicación de las Juntas de Buen Gobierno para hacer creer a la opinión pública que los zapatistas solicitaban la ‘ayuda’ del gobierno para ‘superar su pobreza’. Aunque dicha maniobra fue secundada por un ‘prestigioso’ diario de circulación nacional, las autoridades autónomas zapatistas desmintieron a tiempo el trascendido, dando ejemplo de dignidad y entereza ante las graves amenazas que sobre ellos se ciernen. Lo cierto es que la opción paramilitar está más presente que nunca, con la liberación de los asesinos de la masacre de Acteal y con la incesante presión sobre las comunidades indígenas y en resistencia.

Ante este escenario ¿cuál es la posición de la ONU?, impulsar la llamada Agenda Chiapas, saturar de anuncios publicitarios donde se alaba la primera constitución en el mundo mundial que incorpora los objetivos del milenio, en otras palabras, convalidar al gobierno asesino de Juan Sabines. De esta manera, franca, es que nos preguntamos: ¿esta actitud es causal del hecho de que el reino de España sea uno de los principales “donantes” del PNUD?, ¿influirá en esta ‘estrategia’ la opinión de Felipe González, ex-presidente español y asesor en contrainsurgencia del ex-presidente Zedillo?, ¿irá de por medio la apertura del sector energético en México a las inversiones de Iberdola y Repsol?

Seguramente que la respuesta sea no, lo más probable es que este dolor, cada vez más frecuente, de velar y enterrar a nuestros muertos, asesinados por defender su cultura, su historia, su patria o, quizás, la angustia de seguir buscando a nuestros desaparecidos, esté nublando nuestro juicio. Seguramente las intenciones de los hombres barbados, blancos y educados sean sinceras, seguramente con sus consejos y recomendaciones y donaciones y buenas intenciones logren darnos la receta para dejar de ser unos salvajes, para ser civilizados. Seguramente con sus armas nos harán entrar en razón.

Mientras tanto seguiremos construyendo nuestro futuro, aunque ello implique desgarrar nuestro presente, nuestro pasado nadie nos lo arrebata. El calendario nuestro no se lee en onomásticas efemérides, nuestro devenir se mira en la oscuridad de la luna, que es la que mueve a la mar, que es donde viven los pescados, que es lo que quieren enseñarnos a pescar, no dar.
“La palabra como medio para unificar tendencias, la acción como forma de cambiar y establecer la vida”

“Instruir al cerebro para hacer efectivo el golpe del brazo, armar al brazo para proteger contra las armas las concepciones del cerebro”

Brigada Cozcacuauhtli
Milicias Insurgentes – Ricardo Flores Magón
Noviembre 2009

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